He creado este blog para contar mis multiples aventuras, que como el nombre indica, de alguna u otra forma, me han llevado al hospital.
Quizá a nadie le interesen, pero a mí me entretiene dejar constancia de todas las leches que me he llevado.
El primero de los accidentes, que más que acordarme yo, me ha dejado marca para la posteridad, ocurrió a la temprana edad de unos dos años (en realidad, el tesimonio original es de mi madre, yo ni tenía los años suficintes, ni creo que el porrazo me dejase recordar lo sucedido).
Quizá fue Kurt Cobain en los videos de los 40 (aquellos maravillosos 90) o quizá un haz de locura infantil lo que me llevó a subirme a la cama y comenzar a dar saltos.
Pronto acabó esa diversión: me caí. Me caí y me di contra el cabecero de la cama. Hay que decir que el cabecero era de hierro.
Mi madre me dijo que el médico no le dió importancia, ¿qué importancia puede tener que una niña de dos añetes se deformase el cráneo con un hierro y que por pocas perdiese la vida? Ninguna.
Así que ahora, con mis 17, sigo haciendo alarde de mi cuerno siempre que puedo. Y la gente sigue poniendo cara de asco al tocarlo.
Por cierto, este suceso no hace mucho honor al titulo del blog, ya que yo acabe en la consulta del médico del pueblo, y no en el hospital.
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1 comentario:
Vaya.
Curioso esto de los dos blogs simétricos. ¿Si comento aquí, saldrá en el otro también?
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